lunes, 5 de enero de 2009

Beatiful eyes


Don´t let me down


Perder la laptop me hace pensar en esa frase única del Diego: Me cortaron las piernas.
A lo largo de los meses varias cosas se fueron perdiendo, entre ellas mi laptop que perdió la movilidad y yo con ella. La computadora para mí tenía piernas y brazos, ahora está vieja y paralítica, postrada al monitor ( prestado). Crecieron los agujeros en todas partes y aterricé en un disfraz nuevo. Estoy tratando de adaptarme a la nueva, la que tiene un monotributo, una clave fiscal, no tiene laptop, ni mucho tiempo para escribir.
Tengo la certeza de que quejarse es gastar la energía inútilmente. Nadie va a transformar nada por oírte quejar. ¿Pero cómo se hace? Mi cabeza es una autopista de autos neuróticos, el corto sin terminar una espina en el pie que me aniquila. El alquiler, la plata, todo parece complotado para arrancarme de los pequeños mundos de ficción que le dan sentido al sin sentido. Escucho Rapsody in blues de Gershwin, regalo de mi amiga Moreti para navidad. Es una música que da sensualidad, intriga, barco de noche y cielo estrellado en la cubierta, vestido escotado, hombres de los de antes. Cómo me gusta. Estoy esperando un golpe de suerte, algo que me devuelva a mí. Mi bici está postrada creo que hará un mes o más. Se habrá mimetizado conmigo en su destino de pinchadura de ruedas.

viernes, 26 de diciembre de 2008

jueves, 18 de diciembre de 2008

Las letras caídas del tender. Los zapatos de oficina acechando las puertas dónde crecen las palabras como hongos. Mocasines sobre poesías varadas, atrapadas en los números de las facturas, trirurándose en trituradoras de folletos. Cuando era chica me escapaba de la clase escribiendo cualquier cosa que me pasara por la mente. También había un libro de cuentos eróticos de Anaís Nin que circulaba por arriba de las túnicas azules azules. Desde entonces las palabras como hongos. El tic tac de los relojes gatillando sobre las palabras que quieren jugar y nadie les abre la ventana.
Estoy en lo de Mompy que me ofrece cerveza y se alegra genuinamente bde verme frente al teclado para desvarar las palabras varadas y heridas.
Las noches son ahora como estar escondida en el juego de las escondidas, mientras el tic tac va pasando y una corbata invisible te persigue para que ya no vuelvas a saltar el alhambrado.
No tener computadora, la computadora rota es como estar entumecida. Las tramas enloquecidas se cruzan y hay un niño que asoma la boquita y pide leche, pide teta y le da sentido a todo como cuando el niño ha nacido. Es un diciembre de asfalto que tritura con dientes de celulares, vahos de fotocopia. Todo se rompe en mi casa de ama de llaves, llamo a los gremios para tratar de apaciguar la angustia que le provoca a la reina que ni con dinero existe lo perfecto, y algo siempre asoma su uña para desgarrar la ropa, la tecnología, los teléfonos. Es como si la casa estuviera maldita y algo siempre está condenado a romperse. Escribo y siento como si volviera a la ruta, y se encendiera la radio.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Head



sábado, 13 de diciembre de 2008