Los humores
negros
la recorren.
La sangre deja de ser
gota,
roja,
líquida,
danzante.
Figura
detenida, estática,
desangelada
se arisca en la cerradura
sin
puerta.
la mirada: un buitre,
apuñalado.
los ojos,
relamidos
por un último fuego
se extinguen.
Sobre la herida
sucia
Le crece una planta seca
y un soldado
gris
le grita un nombre
desde una fosa.
El deseo se volvió palenque de caballos
atados, sometidos.
El mundo deja de ser blando
y redondo,
no gira.
lunes, 31 de diciembre de 2007
Silencio mortal
Noctámbulos
en la noche única,
posible,
ella,
él.
Noche cielo
noche pasto
noche grillos
noche duermen
todos.
Noche luna,
traspasa la ventana
y alumbra
una cama silenciosa.
Noche es hora.
A lo lejos, un caballo
galopando.
Él tiene
un ojo de ciervo
en el que esconde
vinos, panes, y una casa
para ella.
El deseo sin memoria,
se mueve adentro suyo,
como un feto.
El miedo es un perro
Con memoria en el olfato
viejo,
vagabundo.
El tiene sangre enamorada,
Y el otro ojo tuerto.
Noche duele si no hablo
En la mano de él arde una botella,
caliente,
afiebrada,
tosca,
que se traga las heridas,
los silencios de la lengua
paralítica.
Noche
No
Puedo.
Las palabras no dichas
son valijas
con muertos
en la espalda.
Noctámbulos
en la noche única,
posible,
ella,
él.
Noche cielo
noche pasto
noche grillos
noche duermen
todos.
Noche luna,
traspasa la ventana
y alumbra
una cama silenciosa.
Noche es hora.
A lo lejos, un caballo
galopando.
Él tiene
un ojo de ciervo
en el que esconde
vinos, panes, y una casa
para ella.
El deseo sin memoria,
se mueve adentro suyo,
como un feto.
El miedo es un perro
Con memoria en el olfato
viejo,
vagabundo.
El tiene sangre enamorada,
Y el otro ojo tuerto.
Noche duele si no hablo
En la mano de él arde una botella,
caliente,
afiebrada,
tosca,
que se traga las heridas,
los silencios de la lengua
paralítica.
Noche
No
Puedo.
Las palabras no dichas
son valijas
con muertos
en la espalda.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Nuevo integrante del club del Ego
martes, 25 de diciembre de 2007
Reflexiones del carnaval carioca de mi amigo Franco
"Carnaval carioca fuera de Buenos Aires no es argentino.Tal vez esa rivalidad que nos marcó durante años, y que post-crisis "quesevayantodos quenoquedeniunosolo" nos dimos cuenta que era absurda. Pues ellos tienen a los chongos más chongos, a las minas más tetonas, manejan mejor y juegan mejor a la pelota (pentacampeão). Bailan como si fuera condición para ser brasileño. Además son 183 millones, la quinta o sexta economía mundial y tienen las mejores y más extensas playas del mundo, sin contar la selva más tupida y vital que exista en este planeta. Tal vez por eso, vaya a saber desde cuándo, los tortolitos que se casan en Argentina decidieron imitarlos a ellos en una especie de copia utópica que nos demuestra lo poco hermanos que supimos ser y lo mal que anda el Mercosur que creemos que la cultura brasileña es Pepé Pepé Pepé (sin saber que en realidad es Teté Teté Teté) y Xuxa felatiando a Menem. Cómo surgió el carnaval carioca es algo que me desvela. No nació en Copacabana o Ipanema, sino a orillas del Río de la Plata, del lado argentino (no del lado de los sucios y contaminantes uruguayos que vienen instalando fábricas en el Riachuelo desde tiempos remotos...) que, con mate en mano, decididos a dejar la nostalgia del tango por unos momentos, quisimos alegrar la fiesta-casorio con esa especie de fervor-cliché brasileño. La exuberancia natural carioca (brasileña en general pero carioca puntualmente para este análisis) nos llevó a que un grupo de argentinos deprimidos por saber que el 6 a 0 de Perú del año 78 fue arreglado, que Perón no hizo más que dejarnos a Isabelita-Triple A-Dictadura militar de regalo, que el asado es muy rico pero trae cáncer de colon y que 'banana não tem caroço mas têm filamento groso que dificulta sua masticação', quisiéramos copiar ese ritmo, esa pulsión de vida en un popurrí de canciones cuya secuencia determinaría la llegada de la pizza party y el cotillón a todo casamiento. Tal vez el amor por lo ajeno nos llevó a querer copiar sus meneos (incluyendo a viejas gordas que desde hace años no hacen más que amasar ñoquis sentadas hinchándose las várices y pseudo-buenos-futbolistas tacheros con hemorroides de tanto darle al choripán de la Costanera Sur) en el afán de olvidar la nostalgia porteña y jugar a ser europeos en busca de lo exótico. No tan exótico, pues Brasil es un país hermano mayor al que nos gusta copiar y tenemos que hacerle caso, pero con esas ganas que tenemos de que Buenos Aires sea la París latina, preferimos pensar en el Brasil como un remoto y tropicalísimo país cuya vegetación y sexualidad exuberantes nos hipnotiza y nos hace pensar en otra cosa que no sea Gardel, sus depresivos tangos y su triste historia. Quién sabe en el país 'maior do mundo' también copien nuestra nostalgia y haya una sesión obligatoria en todo velorio que se llame 'nostalgia porteña', donde dejen de lado a Rita Lee y adoren la figura de Alfonsina Storni suicidándose en un mar de lágrimas, frío y ventoso. Yo me pregunto si Maradona cuando se casó en el Luna Park bailó el carnaval carioca en honor a Pelé o su merquera-popular-soberbia característica lo hizo sentirse Dios por unos momentos (de los cuales sale solamente cada vez que lo internan) y en el momento del ritmo tropical fue a darse unos besos y unos saques con su entonces íntimo Copolla (no Francis Ford). Yo me pregunto qué estamos esperando para declarar al Carnaval Carioca como parte del folclore nacional porque, les aseguro que en Brasil, nadie conoce ese popurrí de canciones absurdas que intentan divertirnos en el momento en el que los novios, después de haber saludado en el atrio, se están por escapar a la noche de bodas, ella con 30 cm menos de pechos y él con 15 menos de pene que si hubieran nacido en tierras de Xica da Silva."
Franco Bertolucci-- fotolog.com/FrancoBertolucci
Franco Bertolucci-- fotolog.com/FrancoBertolucci
Refexiones del carnaval carioca en lo de Omar
Fue una tarde de pileta en lo de Omar, entre finas hierbas, cervezas y tortas que eran una fiesta al paladar, reparamos entonces en el absurdo fenómeno del carnava carioca. Hay cosas insólitas que hacemos a diario, sin jamás percatar el absurdo. Por ejemplo bailar el carnaval carioca, ( que tire la primera piedra el que nunca lo ha hecho). Es un fenómeno importado maravilloso. Generalmente es el momento cachondo de la fiesta, cuando ya hemos ingerido hasta el agua de los floreros, y la libertad es absoluta. Para disfrazarnos de Brasucas es necesario perder todo tipo de represión y verguenza, eso quiere decir estar mamado. Hasta el viejo más serio se pone cachondo en ese momento. Y los viejos verdes esperan ansiosos el momento del carnaval carioca para agarrar las caderas de la dama que menea y que se produsca el frotamiento de los cuerpos ( y si no le da la jeta, puede ponerse cualquier máscara que encuentre, o algún sombrero absurdo para tapar la pelada) . Se entrega el cotillón, y uno puede enmascararse de demonio, chancho, ( da lo mismo) y el pacto tácito es perder ese " que se yo " de ser argentinos, de vivir pensando en la mirada del otro. De a poco el rictus de la cara se ablanda, y los más comprimidos se quitan el palo del ort.
Es entonces cuando de repente estamos en " ehhhh Brasil Tropical". Y se entregan unas tetas gigantes de cotillón ( otro fenómeno extraño). Parece que la fantasía de ser brasileros, y contornearnos como tales, va acompañada a la de tener tetas grandes. No hay edades, porque el carnaval carioca es de todos, y hasta los viejos más espásticos pueden permitirse el meneadito, quizás hasta lo practiquen en el baño de la oficina. Quién sabe. Si sonara en las playas el carnaval carioca, entonces todos los machos argentinos se animarían a ponerse la sunga y las mujeres perderían el terror a los kilitos de más. Andaríamos todas medio en bolas sin importar nada el "qué pensarán". Habría menos anoréxicas. Esa tarde había en lo de Omar y Franco una pareja de brasucas que escuchaban anonadádos el fenómeno. Antes no podían sospechar que nuestra sociedad tuviera la costumbre en fiestas y parrandas de abrasilesarse, de jugar a ser ellos. Fueron ellos los que nos revelaron que en verdad el " pe pe pepepe" no es tal sino " te te tetetete".
Esa tarde se hablaron de muchas otras cosas insólitas. De la pobre María Muchastegui y su triste historia de como se cagó la carrera con una simple flatulencia. ( algo que todos escondemos pero que hacemos a diario) Pienso que si María Muchastegui hubiera sido brasilera, aun estaría en las pantallas de la tele dando clases de gym. Quizás tendría que inventarse una gimnasia carioca, entonces perdería el terror a volver a insertarse en el mercado, porque sabría que en el carioca, como dicen los mexicanos "no hay pedo wey" y tete te te te....
Es entonces cuando de repente estamos en " ehhhh Brasil Tropical". Y se entregan unas tetas gigantes de cotillón ( otro fenómeno extraño). Parece que la fantasía de ser brasileros, y contornearnos como tales, va acompañada a la de tener tetas grandes. No hay edades, porque el carnaval carioca es de todos, y hasta los viejos más espásticos pueden permitirse el meneadito, quizás hasta lo practiquen en el baño de la oficina. Quién sabe. Si sonara en las playas el carnaval carioca, entonces todos los machos argentinos se animarían a ponerse la sunga y las mujeres perderían el terror a los kilitos de más. Andaríamos todas medio en bolas sin importar nada el "qué pensarán". Habría menos anoréxicas. Esa tarde había en lo de Omar y Franco una pareja de brasucas que escuchaban anonadádos el fenómeno. Antes no podían sospechar que nuestra sociedad tuviera la costumbre en fiestas y parrandas de abrasilesarse, de jugar a ser ellos. Fueron ellos los que nos revelaron que en verdad el " pe pe pepepe" no es tal sino " te te tetetete".
Esa tarde se hablaron de muchas otras cosas insólitas. De la pobre María Muchastegui y su triste historia de como se cagó la carrera con una simple flatulencia. ( algo que todos escondemos pero que hacemos a diario) Pienso que si María Muchastegui hubiera sido brasilera, aun estaría en las pantallas de la tele dando clases de gym. Quizás tendría que inventarse una gimnasia carioca, entonces perdería el terror a volver a insertarse en el mercado, porque sabría que en el carioca, como dicen los mexicanos "no hay pedo wey" y tete te te te....
Can y la pequeña Edith en su moto les desean
Edith es original de Candys Bar en España. La encontré una tarde con mi amiga Valeria, la compré a solo 2 euros, y ella me conquistó de entrada. Después fue como una Diosa de culto en el 134. Me acuerdo en el 135 ( el cuarto del méxicano, de Alex mi hijito) querían usurpármela y Ruben trataba de convencerme que podía traerme mala suerte, que mejor por qué no se la regalaba y yo vacilé, la persuación colombiana era buena o yo muy boluda frente a sus palabras. ( Quizás ambas) Algo mío quiso regalársela en ese momento. Pero No. Edith debía llegar a Buenos Aires, a mi pequeño bulo coloreado, rojizo. Ojalá nunca se me rompa y me acompañe en los años que quedan con su moto rosa roja, su boca de muñeca inflable, su pelo de Edith Piaff muriéndose en la película que se canta y re canta "Ja ne regrette rien". Ese tema que todos quisieramos cantar en las últimas, igualito a "I did it my way" de Frank Sinatra.
Habría que cantar esos temas cada fin de año: no arrepenirse de nada, y decirse a uno y al mundo " bieno o mal, pero I did it my way.". Se va el 2007 y con él una serie de hechos sucedidos, imborrables, y llega el número 08 tan incierto, y uno se siente como la chica que se despierta en mujol and drive, y el camino de los sueños, aunque con algo más de memoria y sin sangre. Pero la pregunta ¿ahora qué? rebota y uno sabe que seguirá andando y buscando puertas que se abran, suene o no la banda, este todo negro por la banda o la venda. La moto de Edith está siempre encendida.
tarjeta de fin de año
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